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SATANÁS UTILIZA DISPOSITIVOS SUTILES

by David Wilkerson | September 2, 2010

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"Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías…al Rabsaces, con un gran ejército…contra Jerusalén" (2 Reyes 18:17). Los asirios representan las actuales "guías hacia la prosperidad". El diablo exhibirá su ejército alrededor de sus murallas: gente poderosa, hermosa y aparentemente exitosas en todo lo que emprenden. Cuando usted los vea, ¡se sentirá encerrado como un prisionero!

La primera artimaña del hombre de pecado es cuestionar el compromiso de un creyente de confiar plenamente en el Señor. Rabsaces, cuyo nombre significa "mensajero ebrio", era el embajador del rey. Él se burlaba de los justos, provocándolos (ver 1 Reyes 18:19-20). La acusación era: "Dios no los va a sacar de este aprieto. ¡Van a hundirse! Están en un verdadero problema y su fe no va funcionar".

Luego, Satanás añade otra torsión; le dice a usted que Dios está detrás de todos sus problemas. El mensajero asirio declaró: "Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela" (2 Reyes 18:25). Satanás intentará convencerle de que Dios está desquitándosela con usted, que Él está molesto con usted ¡Ésta es su mentira más sutil! Hacerle creer que Dios lo ha abandonado y ha entregado su vida, al dolor y a los problemas. Él quiere que usted piense que sus problemas son el resultado del castigo de Dios por sus pecados del pasado. ¡No lo crea! Es Satanás queriendo destruirlo.

Nuestro Dios es un libertador, es una fortaleza. Isaías dijo que Él viene "a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya" (Isaías 61:3).

No, amado santo, usted no se está hundiendo. Simplemente está bajo ataque, bombardeado por las mentiras del enemigo a causa de que usted ha decidido verdaderamente confiar en el Señor. Satanás está tratando de destruir su fe en Dios.

ÉL NOS LLAMA A PELEAR

by David Wilkerson | September 1, 2010

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"¿Qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada [delegación] y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:31-33).

Una vez, Enoc profetizó: "He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares" (Judas 14). La Escritura dice que somos reyes y sacerdotes para el Señor, y representamos estas decenas de millares que salen a pelear contra el ejército de Satanás. Satanás está en guerra contra nosotros porque él nos aborrece grandemente (ver Apocalipsis 12:17).

Debemos estar preparados para lo que está viniendo. Debemos estar dispuestos a vivir nuestros días en guerra espiritual, sabiendo que hay un río de iniquidad dirigido hacia el pueblo de Dios. Si nos hemos determinado a asirnos de Cristo, entonces necesitamos darnos cuenta de que somos invencibles en Cristo. Escrito está: "Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4). Dios dice que tenemos garantizada la victoria sobre todo el poder del enemigo; ¡contamos con todas las huestes del cielo peleando a nuestro favor!

Que Dios nos dé más lucha de su Espíritu Santo para que cada uno de nosotros pueda gritar al mundo y a todas las hordas del infierno: "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?...Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:35, 37–39).

Este es el clamor de batalla de aquéllos que tienen hambre de Jesús.

Todo hombre o mujer de Dios se convertirá en un blanco de las armas malignas del infierno, una vez que se comprometa a ser un sacrificio vivo para Cristo. Las hordas del infierno serán soltadas contra aquél que ha determinado en su corazón caminar en santidad de fe.

Satanás afligirá y pondrá piedras en su camino, porque usted se ha vuelto una verdadera amenaza para su programa de engaño. Usted puede renunciar a la batalla, rendirse, retirarse y volverse un vagabundo insensible e infructuoso.

Respecto a mí, he elegido resistir el complot del diablo, levantarme en fe y reasumir la lucha, Satanás no puede mantener derribado a alguien que verdaderamente confía en el Señor.

ÉL NOS LLAMA A LLEGAR AL FINAL

by David Wilkerson | August 31, 2010

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"Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar" (Lucas 14:28-30).

Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la posición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y venir a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos.

¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están de hecho terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo. Cambian a diario, a cada momento. Pablo les dice, con ánimo: "nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (2 Corintios 3:18). Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria!

Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de su amor. Si esto es verdad para usted, dese cuenta de que el Espíritu Santo lo está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación personal y a la rendición. Y en este punto, el tiempo es un gran factor. Si usted en algún momento quiso agarrarse de Cristo, hágalo ahora; llegue hasta el final.

AMOR Y ODIO

by David Wilkerson | August 30, 2010

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“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26).

La palabra griega “aborrece” significa: “amar menos por comparación”. Jesús nos llama a tener un amor por Él, que sea tan amplio, ferviente y absoluto que todos nuestros afectos terrenales no puedan siquiera acercarse.

Piense en ello: ¿Sabemos lo que es entrar a su dulce presencia sin pedir nada? ¿Extendernos a Él sólo por estar agradecidos porque Él nos ama tan grandemente?

Nos hemos vuelto egoístas y egocéntricos en nuestras oraciones: “Danos, provéenos, bendícenos úsanos, protégenos”. Todo esto puede ser escritural, pero el enfoque depende de nosotros. Hasta nuestra obra en el Señor se ha vuelto egoísta. Queremos que Él bendiga nuestro servicio a Él, para saber que nuestra fe es genuina. El Señor está más interesado en lo que estamos siendo en Él que en lo que estamos haciendo para Él.

Alguien leyendo esto podría estar herido porque las puertas del ministerio se han cerrado. Él o ella podría sentirse “relegado a una repisa”. Otro podría pensar que sería más útil al Señor en algún campo misionero en necesidad. Pero yo digo que no podemos ser más útiles al Señor que cuando le ministramos amor a Él en el lugar secreto de oración. Cuando buscamos al Señor, cuando escudriñamos incesantemente su Palabra para conocerle, entonces estamos en el punto más alto de nuestra utilidad. Bendecimos y satisfacemos más a Dios, estando encerrados con Él, comunicándonos en amor, que haciendo cualquier otra cosa. Cualquiera que sea la obra que Él quiera que hagamos, sea en casa o fuera de ella, fluirá, sin esfuerzo, de nuestra comunión con Él. Él está más interesado en ganar todo nuestro corazón, que en que nosotros ganemos todo el mundo para Él.

No estoy menospreciando la labor ferviente de ganar almas, más bien estableciendo que todo evangelismo bendecido por el Espíritu, nace en la comunión. Al testigo, que está a menudo con el Señor en oración, se le dará la sabiduría, el tiempo del Espíritu Santo y el poder para hacer la voluntad de Dios.

VINIENDO A SU MESA

by David Wilkerson | August 27, 2010

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Un antiguo cántico tiene un significado profundo para mí, dice: "Jesús ha puesto una mesa / Donde los santos de Dios son alimentados / Él invita a su pueblo escogido, venid y comed".

¡Qué perspectiva tan emocionante: El Señor ha puesto una mesa en los cielos, para sus seguidores! Jesús les dijo a sus discípulos: "Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino" (Lucas 22:29-30). Tener hambre de Él significa que, por fe, nosotros también estamos sentados en esta mesa.

Cuando el apóstol Pablo instruye: "Celebremos la fiesta" (1 Corintios 5:8), él quiere decir que debemos claramente entender que se nos ha asignado un sitio en los cielos con Cristo en su mesa real. Pablo está diciendo: "Siempre preséntate. Que nunca se diga que tu sitio está desocupado".

La triste verdad es que la iglesia de Jesucristo simplemente no comprende lo que significa celebrar la fiesta. No entendemos la majestad y honor otorgado a nosotros al haber sido exaltados por Cristo para sentarnos con Él en los lugares celestiales. Nos hemos convertido en personas demasiado ocupadas como para sentarnos en su mesa. Obtenemos erróneamente nuestro gozo espiritual del servicio; en lugar de obtenerlo de la comunión. Hacemos más y más para un Señor que cada vez conocemos menos y menos. Nos desgastamos hasta quedar en harapos por su obra, entregando nuestros cuerpos y nuestras mentes, pero rara vez celebramos la fiesta.

Lo único que nuestro Señor busca sobre todo lo demás, de sus siervos, ministros y pastores es la comunión en su mesa. Esta mesa es un lugar de intimidad espiritual y es puesta a diario. Celebrar la fiesta significa venir a Él continuamente para obtener alimento, fuerza, sabiduría y comunión.

A partir de la Cruz, todos los gigantes espirituales han tenido una cosa en común: Reverenciaban la mesa del Señor. Ellos se perdían en la inmensidad de Cristo. Todos ellos murieron lamentando el haber conocido tan poco de Él y su vida.

Hoy nuestra visión de Cristo es demasiado pequeña y limitada. Se necesita un evangelio de "inmensidad" para vencer los problemas complicados y crecientes de esta perversa generación. Mire, Dios no "tan sólo" soluciona los problemas en este mundo, ¡Él los traga en su inmensidad! Alguien que tenga una revelación creciente de la inmensidad de Cristo no tiene por qué temer a ningún problema, ningún diablo, ningún poder en esta Tierra. Sabe que Cristo es mayor que todo ello. Si tuviéramos este tipo de revelación de cuán grande, ilimitado, inconmensurable, infinito e inmenso es Él, nunca más volveríamos a ser agobiados por los problemas de la vida.

Pablo es un ejemplo para nosotros. Él estaba comprometido a tener una revelación siempre creciente de Cristo, de hecho, todo lo que Él recibió de Cristo vino por revelación; le fue enseñado a Él en la mesa del Señor y fue hecho verdad en él por el Espíritu Santo. Recuerde que recién después de tres años de su conversión, Pablo pasó tiempo con los apóstoles en Jerusalén, y se quedó con ellos sólo quince días antes de seguir con sus viajes misioneros. Más adelante, dijo: "Por revelación me fue declarado el misterio" (Efesios 3:3). El Espíritu Santo conoce los secretos profundos y ocultos de Dios, y Pablo oraba constantemente por el don de la gracia para entender y predicar: "las inescrutables riquezas de Cristo" (Efesios 3:8).

El Señor está buscando creyentes que no estén satisfechos con analizar todas las voces conflictivas para hallar una verdadera palabra. Él quiere que nosotros tengamos hambre de una revelación de Él, una revelación que sea toda nuestra, una intimidad profunda, personal.

DESDE EL CAMPO DE BATALLA DE LA FE

by David Wilkerson | August 26, 2010

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Cuando Pablo decidió ir a Jerusalén, no fue porque había oído que allí había un avivamiento. No se trataba de un predicador desanimado buscando alguien a quien impartir algo de parte de Dios. No, él lo indica claramente: "Subí…a Jerusalén…según una revelación, y…expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico" (Gálatas 2:1-2). Pablo fue a Jerusalén para compartir un misterio que Dios quería revelar a su pueblo".

Este hombre piadoso tenía su propia revelación plena y gloriosa de Cristo. No aprendió las doctrinas que enseñaba encerrado en un estudio con libros y comentarios. No era algún filósofo aislado que soñara con verdades teológicas, pensando: "Algún día mis obras escritas serán leídas y enseñadas por futuras generaciones".

Déjeme contarle cómo y cuándo produjo Pablo sus epístolas. Las escribió en húmedas y oscuras celdas de prisión. Las escribió mientras se limpiaba la sangre de su espalda luego de haber sido azotado. Las escribió después de arrastrarse desde el mar, habiendo sobrevivido otro naufragio.

Pablo sabía que toda la verdad y la revelación que él enseñaba provenían del campo de batalla de la fe. Y se regocijaba en sus aflicciones por causa del evangelio. El dijo: "Ahora puedo predicar con toda autoridad a cada marinero que haya pasado un naufragio, a cada prisionero que haya estado encerrado sin esperanza, a todos los que alguna vez vieron la muerte cara a cara. El Espíritu de Dios me está haciendo un veterano probado, así que puedo hablar su verdad a todo aquél que tenga oídos para oír.

Dios no le ha entregado a usted al poder de Satanás. No, Él permite la prueba que usted está pasando, porque el Espíritu Santo está ejecutando una obra invisible en usted. La gloria de Cristo está siendo formada en usted para toda la eternidad.

Usted nunca conseguirá verdadera espiritualidad de alguien o algo. Si quiere saborear la gloria de Dios, ésta vendrá a usted, donde usted se encuentre, en sus circunstancias actuales, agradables o desagradables.

Creo que uno de los mayores secretos de la espiritualidad de Pablo era que siempre estaba listo para aceptar cualquier condición que le tocara vivir, sin quejarse. El escribe: "He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11).

La palabra hebrea "contentar" significa "bajar la guardia". Pablo dice: "No intento protegerme de mis circunstancias desagradables ni le ruego a Dios que me las quite. Por el contrario, las abrazo. Sé, por mi experiencia con el Señor, que Él está obrando algo eterno en mí".

"…para que podáis soportar." (1 Corintios 10:13). La palabra "soportar", que Pablo utiliza acá, implica que nuestra condición no va a cambiar. El punto es que nosotros soportemos bajo dicha situación. ¿Por qué? Dios sabe que si Él cambia nuestra condición, terminaremos destruidos. Él permite que nosotros suframos porque nos ama.

Nuestra parte en cada prueba es confiar en que Dios nos dará todo el poder y recursos que necesitamos para hallar contentamiento en medio de nuestro sufrimiento. Por favor, entiéndame: Contentarnos en nuestras pruebas no significa que las disfrutemos. Simplemente quiere decir que ya no tratamos de protegernos de éstas. Nos contentamos, quedándonos quietos y soportando lo que nos toque, porque sabemos que nuestro Señor está conformándonos a la imagen de su Hijo.

LA GENERACIÓN ACTUAL NO SABE LO QUE ES SOPORTAR

by David Wilkerson | August 25, 2010

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Soportar significa: "Seguir adelante a pesar de las dificultades; resistir pacientemente sin rendirse". En resumen, significa agarrarse. Pero esta palabra significa poco para la presente generación. Hoy en día, muchos cristianos han tirado la toalla: han tirado la toalla para con sus esposas, sus familias y su Dios.

Pedro toca este asunto, diciendo: "Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente" (1 Pedro 2:19). Luego, él añade: "Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas" (1 Pedro 2:20-25).

El apóstol Pablo manda: "Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo" (2 Timoteo 2:3). Finalmente, el Señor mismo nos da la siguiente promesa: "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 24:13).

Le pregunto, ¿cuál es su dificultad? ¿está su matrimonio bajo presión? ¿está su trabajo en crisis? ¿tiene usted un conflicto con algún familiar, algún jefe o algún amigo que lo haya traicionado?

Debemos cobrar esperanza. Vea usted, tal como los sufrimientos de Pablo nunca lo dejaron, tampoco lo hizo su revelación, su madurez, su profunda fe, su firme paz. El dijo: "Si voy a ser un hombre espiritual, si de verdad voy a agradar a mi Señor, entonces no puedo huir de mis circunstancias. Voy a agarrarme y nunca rendirme. Nada en la Tierra me podrá dar lo que cada día recibo del Espíritu de Dios en mi prueba. Él está haciendo de mí, un hombre espiritual".

La vida de Pablo "respiraba" el Espíritu de Cristo. Y así es con toda persona espiritual. El Espíritu Santo hace que del interior de ese siervo broten brisas celestiales de Dios. Esta persona no es abatida; no murmura ni se queja por su suerte. Puede estar pasando la prueba de su vida, pero sigue sonriendo, porque sabe que Dios está trabajando en ella, revelando su gloria eterna.

UNA REVELACIÓN PERSONAL DE CRISTO

by David Wilkerson | August 24, 2010

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Si usted es predicador, misionero o maestro, piense en esto: ¿Qué está enseñando? ¿Es lo que alguien le enseñó a usted? ¿Es una nueva versión de la revelación de algún gran maestro? ¿O ha experimentado usted su propia revelación de Jesucristo? Si así lo es, ¿está en aumento? ¿Está el cielo abierto para usted?

Pablo dijo: "En él vivimos, y nos movemos, y somos" (Hechos 17:28). Los verdaderos hombres y mujeres de Dios viven dentro de este muy pequeño, pero vasto círculo. Cada uno de sus movimientos, su entera existencia, están envueltos sólo en los intereses de Cristo. Años atrás, yo sabía que el Espíritu Santo me estaba atrayendo a tal ministerio, uno que predicara sólo a Cristo. ¡Oh, cuánto anhelaba predicar sólo de Él! Pero mi corazón estaba desenfocado, y vi mi círculo demasiado angosto. Como resultado, no tenía fluir de revelación para respaldar mi predicación.

Para predicar a Cristo debemos tener un fluir continuo de revelación del Espíritu Santo. De otra manera, acabaremos repitiendo un mensaje viejo. Si el Espíritu Santo conoce la mente de Dios y escudriña las cosas profundas y ocultas del Padre, y si Él puede hacer que de nuestro interior fluyan ríos, entonces debemos estar disponibles para ser llenos de esos ríos. Debemos mantenernos llenos de una revelación inagotable de Cristo. Dicha revelación espera a todo siervo del Señor que esté dispuesto a esperar en Él, creyendo y confiando que el Espíritu Santo le manifestará la mente de Dios.

Pablo dijo que Cristo estaba siendo revelado en él, no tan sólo a él (ver Gálatas 1:16). A los ojos de Dios es infructuoso predicar una palabra que no hay obrado su poder en la vida y el ministerio del predicador. Podría parecer correcto para ciertos individuos superficiales predicar a Cristo con contienda, pero no para el hombre o la mujer de Dios. Debemos predicar una revelación siempre creciente de Cristo, pero sólo si tal revelación ha efectuado un cambio profundo en nosotros.

Pablo también habló de una preocupación personal: "No sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Corintios 9:27). De cierto, Pablo nunca habría dudado de su seguridad en Cristo; eso no era lo que pasaba por su mente aquí. La palabra griega que se usa para "eliminado", es "desaprobado" o "indigno". A Pablo le atemorizaba el pensamiento de estar de pie en el día del juicio para ser juzgado por predicar a un Cristo que no conoció realmente o por proclamar un evangelio que él mismo no practicaba totalmente. Es por ello que Pablo habla tan a menudo de: "Vivir en Cristo" o de: "Cristo viviendo en mí".

No podemos continuar la siguiente hora llamándonos siervos de Dios, hasta que podamos responder esta pregunta personalmente: "¿Realmente no deseo otra cosa que Cristo? ¿Es Él, todo para mí, el propósito de mi vida?

¿Es su respuesta, sí? Si lo dijo en serio, usted podrá señalar un montón de basura en su vida, lo que se refería Pablo cuando dijo: "Y lo tengo por basura, para ganar a Cristo" (Filipenses 3:8). ¿Ha estimado usted todas las cosas como pérdida por la revelación de Él? Si no desea nada, excepto a Cristo, entonces su ministerio no es una carrera, ¡su ministerio es oración! Usted no será presionado a buscarle; usted irá con frecuencia a su lugar secreto de oración, sabiendo que al momento de entrar, usted estará sentado en su mesa. Usted le adorará, sentado en su presencia sin apuros, amándole, alabándole con las manos levantadas, anhelándole y agradeciéndole por su sabiduría.

UN CORAZÓN PERFECTO CONFÍA

by David Wilkerson | August 23, 2010

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El salmista escribió: "En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados" (Salmos 22:4-5).

La raíz hebrea de "confiaron", sugiere: "arrojarse a un precipicio". Eso significa ser como un niño que se ha subido a las vigas y no puede bajar. Oye a su padre decir: "¡Salta!" y obedece, lanzándose a los brazos de su padre. ¿Está usted en un lugar así ahora mismo? ¿Está usted al borde, vacilando sin tener otra opción que la de lanzarse a los brazos de Jesús? Simplemente usted se ha resignado a su situación, pero eso no es confiar; no es otra cosa que fatalismo. La confianza es totalmente diferente a la resignación pasiva, ¡Es creencia activa!

A medida que nuestra hambre por Jesús es más intensa, veremos que nuestra confianza en Él está bien cimentada. En cierto punto de nuestra vida, habríamos pensado que en verdad, no podíamos confiar en Él, que Él no tenía realmente el control de todo el cuadro y que nosotros debíamos quedarnos a cargo. Pero acercarnos más a Él y conocerlo mejor, lo cambia. Significa que no sólo venimos a Él para que nos ayude cuando ya todo está perdido; por el contrario, comenzamos a caminar con Él tan cercanamente que le oímos advirtiéndonos sobre la pruebas que nos esperan.

El corazón confiado siempre dice: "Todos mis pasos son ordenados por el Señor. Él es mi Padre amoroso y permite mis sufrimientos, tentaciones y pruebas, pero nunca más de lo que puedo soportar, porque Él siempre da la salida. Él tiene un plan y propósito eterno para mí. Él cuenta cada cabello de mi cabeza y Él formó todas mis partes cuando estaba en el vientre de mi madre. Él sabe cuando me siento, me paro o me acuesto porque yo soy la niña de su ojo. Él es Señor, no sólo sobre mí, sino también sobre cada evento y situación que me toque".

¡Un corazón perfecto es también un corazón quebrantado!

El salmista David dijo: "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos [aplastados] de espíritu" (Salmos 34:18).

El quebranto significa más que dolor y llanto, más que un espíritu aplastado, más que humildad. El verdadero quebranto desata en el corazón, el mayor poder que Dios pueda confiar a la humanidad, mayor que levantar muertos o sanar enfermos. Cuando nosotros estamos verdaderamente quebrantados delante de Dios, nos es dado un poder de restaurar ruinas, un poder que trae un tipo especial de gloria y honor a nuestro Señor.

Vea, el quebranto tiene que ver con paredes derribadas, desmoronadas. David asoció los muros caídos de Jerusalén con el quebranto del pueblo de Dios: "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado…Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia" (Salmos 51:17-19).

Nehemías era un hombre quebrantado de corazón, y su ejemplo tiene que ver con aquellos muros quebrados de Jerusalén (ver Nehemías 2:12-15). En la oscuridad de la noche, Nehemías "vio el muro". Acá se usa la palabra hebrea "shabar". Es la misma que se usa en Salmos 51:17 cuando dice: "corazón contrito". Según el significado completo en hebreo, el corazón de Nehemías estaba quebrantándose en dos maneras. Primero se quebrantó por la angustia a causa de la ruina, y segundo, por la esperanza de reedificar (estallando de esperanza).

Este es verdaderamente un corazón quebrantado: uno que primeramente ve a la iglesia y a las familias en ruina y siente la angustia del Señor. Tal corazón se duele por el oprobio causado al nombre de Dios. También ve en lo profundo y mira, como lo hizo David, su propia vergüenza y fracaso. Pero hay un segundo elemento importante de este quebranto, y éste es: la esperanza. El verdadero corazón quebrantado ha oído de Dios: "Yo sanaré, restauraré y edificaré. Desháganse del desmonte y pónganse a trabajar en la restauración de las aberturas".

CAMINANDO CON DIOS

by David Wilkerson | August 20, 2010

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"Caminó, pues, Enoc con Dios" (Génisis 5:24). La palabra en hebreo, para "caminó" implica que Enoc iba de arriba abajo, dentro y fuera, hacia y desde, mano a mano con Dios, conversando continuamente con Él y acercándose cada vez más a Él. Enoc vivió 365 años, o, un "año" de años. En él, vemos un nuevo tipo de creyente. Durante 365 días, cada año de su adultez, él caminó de la mano con el Señor. El Señor era toda su vida, tanto así que al final de su vida, él no vio la muerte (ver Hebreos 11:5).

Como Enoc, que fue trasladado de esta vida, aquéllos que andan cerca de Dios son trasladados, lejos del alcance de Satanás, llevados de su reino de tinieblas y puestos en el reino de luz de Cristo: "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo" (Colosenses 1:13).

Enoc aprendió a caminar agradando a Dios en medio de una sociedad malvada. El era un hombre ordinario, con los mismos problemas y cargas que todos llevamos, no era un ermitaño escondido en una cueva. El estaba involucrado en la vida, con esposa, hijos, deberes y responsabilidades; Enoc no se estaba "escondiendo para ser santo".

"Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" (Génesis 5:24). Sabemos por Hebreos, que este versículo habla del traslado de Enoc, el hecho de que no gustó la muerte. Pero también se refiere a algo más profundo. La frase "y desapareció", tal como lo dice Génesis 5, también significa "él no era de este mundo". En su espíritu y sus sentidos, Enoc no era parte de este mundo impío. A medida que él caminaba cada día con el Señor, se volvía menos enredado a las cosas de abajo. Como Pablo, él moría diariamente a esta vida terrenal y era levantado en su espíritu a un ambiente espiritual.

Aun así, mientras caminaba sobre esta Tierra, Enoc emprendió todas sus responsabilidades. Se preocupaba por su familia: trabajaba, ministraba y estaba ocupado. Pero "desapareció", no estaba atado a la Tierra. Ninguna de las exigencias de esta vida impedía su caminar con Dios.

Hebreos 11:5 dice claramente: "Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios". ¿Qué había en Enoc que agradó tanto a Dios". Era que su caminar con Dios producía en él, el tipo de fe que Dios ama. Estos dos versículos no pueden estar separados: "Antes que [Enoc] fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:5-6). A menudo oímos este último versículo, pero rara vez en relación al anterior. Sin embargo, a lo largo de la Biblia y de toda la historia, aquéllos que de cerca caminaron con Dios se volvieron hombres y mujeres de profunda fe. Si la iglesia camina a diario con Dios, teniendo comunión con Él continuamente, el resultado será un pueblo lleno de fe, la verdadera fe que agrada a Dios.

Alrededor de Enoc, la impiedad de la humanidad aumentaba. Sin embargo, mientras los hombres se volvían bestias salvajes llenas de deseos pecaminosos, dureza y sensualidad, Enoc era cada vez más y más parecido a Aquél con quien él caminaba.

"Por la Enoc fue traspuesto". Esta es una verdad increíble, casi más allá de nuestra comprensión. Toda la fe de Enoc estaba enfocada en el único gran deseo de su corazón: Estar con el Señor. Y Dios lo traspuso en respuesta a su fe. Enoc ya no podía resistir el estar detrás del velo, él tenía que ver al Señor.

Nuestro hermano Enoc no tenía Biblia, ni himnario, ni amigos, ni maestros, ni llenura del Espíritu Santo, ni un velo rasgado con acceso al Lugar Santísimo. ¡Pero él conocía a Dios!

"Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan" (Hebreos 11:6). ¿Cómo sabemos que Enoc creía que Dios era su galardonador? Porque sabemos que es sólo la fe, la que agrada a Dios, ¡y sabemos que Enoc agradaba a Dios! Dios premia, remunera, es decir paga bien por la fidelidad. ¿Cómo galardona Dios a los diligentes?

Existen tres galardones importantes que vienen al creerle a Dios y caminar con Él en fe.

1. El primer galardón es, control de Dios sobre nuestras vidas. La persona que descuida al Señor, pronto se sale de control a medida que el diablo aparece y toma el control. ¡Si tan sólo se enamorara de Jesús, caminando y hablando con Él! Rápidamente, Dios le mostraría que Satanás no tiene un verdadero dominio sobre él y acto seguido esta persona le permitiría a Cristo controlarla.

2. El segundo galardón que viene por fe es, tener "luz pura". Cuando caminamos con el Señor, se nos premia con luz, dirección, discernimiento y revelación, una especie de "saber" que Dios nos da.

3. El tercer galardón que viene con un caminar de fe es, protección contra todos nuestros enemigos. "Ninguna arma forjada contra ti prosperará" (Isaías 54:17). El texto original en hebreo se traduce así: "Ningún plan, ni instrumento de destrucción, ninguna artillería satánica te empujará o te aplastará, sino que será eliminada".

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