Pasión Implacable por Buscar a Dios

David Wilkerson (1931-2011)

En el capítulo nueve de Hechos, se nos dice que el Espíritu Santo vino a un hombre piadoso llamado Ananías. El Espíritu le instruyó que buscara a un hombre llamado Saulo, le impusiera las manos y le devolviera la vista. Ananías conocía la reputación de Saulo. Él creía que esto iba a ser peligroso, pero así es como el Espíritu Santo le recomendó a Saulo a Ananías: “He aquí, él ora” (Hechos 9:11).

Victoria Antes del Campo de Batalla

David Wilkerson (1931-2011)

“Le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza” (Salmos 21:3). A primera vista, este versículo de David es un poco desconcertante. La frase “salir al encuentro” generalmente se asocia con un obstáculo, pero la traducción moderna aquí sería: “Le das el encuentro con las bendiciones de la bondad”.

La palabra bíblica para “salir al encuentro” significa “anticipar, preceder, prever y cumplir por adelantado, pagar una deuda antes de su vencimiento”. Además, en casi todos los casos, implicaba algo placentero.

Cuando Algo Insignificante Lleva a la Victoria

Tim Dilena

Todos conocemos la historia de David, el joven pastor que se convirtió en héroe cuando derrotó al gigante filisteo llamado Goliat. David era el hijo menor de Isaí, cuyos tres hijos mayores estaban sirviendo en el ejército del rey Saúl. Su padre Isaí envió a David al campo de batalla para ver a sus hermanos y llevarles algunas provisiones.

Una Fe Que Prevalece

David Wilkerson (1931-2011)

En Números 13 y 14, encontramos el lenguaje y las definiciones de la verdadera fe e incredulidad. Los diez espías que habían subido a la tierra habían regresado con un informe de lo que habían visto. “Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas” (Números 13:27-28). Entonces el informe fue tanto positivo como negativo.

Creyentes Verdaderos, Aferrándose

David Wilkerson (1931-2011)

La iglesia del Nuevo Testamento nació en un resplandor de gloria. El Espíritu Santo descendió sobre ella con fuego, y los primeros cristianos hablaban en lenguas y profetizaban. El temor de Dios caía sobre ellos y sobre todos los que los veían; y multitudes se convertían. Era una iglesia triunfante, sin miedo a Satanás, irreverente hacia los ídolos, inconmovible ante las plagas o la persecución. Era una iglesia lavada por sangre, que vivía y moría en victoria.