¿Verdaderamente desea oír lo que Dios está diciendo?
Unas semanas atrás, le pedí a las personas que están en nuestra lista de correspondencia que nos escribieran y nos dijeran sobre su iglesia. En otras palabras, si su iglesia es una iglesia buena, háblenos de ella – o, si su iglesia está pasando por un tiempo difícil, díganos por qué. Solicité que no nombraran la iglesia o el pastor y que la información fuera dada sin chisme, rencor o raíz de amargura. Simplemente deseaba tomar el pulso espiritual de las iglesias en América.
¡Aceptando la voluntad de Dios!
Cada verdadero seguidor de Jesucristo dice que quiere hacer la voluntad de Dios. Pero la mayoría de los cristianos piensan que la voluntad de Dios es algo que se le impone – algo de mal gusto y difícil, lo cual están obligados a hacer.
Yo creo que la perfecta voluntad de Dios es un asunto de gran importancia para todos aquellos que dicen amar al Señor. Y existe una vasta diferencia entre someterse a la voluntad de Dios y aceptar su voluntad.
Creyendo el amor de Dios
En las últimas semanas el Espíritu Santo ha estado llevándome a orar por una mayor comprensión del amor de Dios hacia mí. Después de leer 1 Juan 4:16, comprendí cuán poco sabía acerca de vivir y caminar en el amor de Dios. Juan escribió en su epístola: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”
Conociendo a Dios
Voy a hacer una declaración muy impactante, y quiero enfatizar cada palabra: ¡Realmente no conozco a Dios! Eso es que no le conozco de la manera que él quiere que le conozca.
¿Cómo sé esto? El Espíritu Santo me lo dijo. Él me susurró, amorosamente: "David, realmente no conoces a Dios de la manera que él quiere. Realmente no le permites ser Dios para ti."
La Autodestrucción de América
Por más de siglo y medio, América no ha tenido una tropa extranjera en su tierra. No hemos sido invadidos, atacados o bombardeados. Hemos enviado a nuestros soldados a pelear en muchas guerras, pero siempre en tierra de otras naciones. De hecho, hemos sido librados - hemos disfrutado paz y prosperidad.
Aun ahora, América respira un suspiro de alivio porque parece que no hay una amenaza nuclear. Creemos que el comunismo está muerto, que Rusia jamás se levantará de nuevo como un poder mundial.
¿Dónde están los nueve?
Imagine este escenario de Lucas 17: Jesús iba de camino a Jerusalén mientras el momento de su crucifixión estaba cerca. Cuando pasó entre Samaria y Galilea, se acercó a un pueblo anónimo. Y fuera de ese pueblo, estaban acampando diez leprosos terriblemente escuálidos y avergonzados.
Evidentemente, nueve de estos leprosos eran judíos y uno era samaritano. Ahora, los judíos de ese día ni siquiera tocaban a los samaritanos, así que mucho menos vivían con ellos. Pero al parecer el dolor común de estos diez les había unido en una miseria compartida.
¡Dios quiere que conozcas su voz!
El diablo hace todo lo que está en su poder para hacer que se oiga su voz en este mundo. En un momento dado incluso tuvo la audacia de interrumpir a Jesús mientras el Señor estaba hablando en la sinagoga:
¡Cómo conseguir y mantener la bendición y el favor de Dios!
El libro de Hageo es una lección maravillosa sobre cómo conseguir y mantener la bendición y el favor del Señor. En absoluta simplicidad el profeta Hageo destaca cómo los hijos de Dios pueden vivir y caminar bajo la incesante bendición y el favor de Dios.
Pero Hageo también muestra las causas y razones por qué el pueblo pierde las bendiciones de Dios - ¡y lo que deben hacer para volver a su favor! Esto es verdad para las naciones, familias e individuos.
¡Acusando a Dios de abandonar a sus hijos!
Dios tiene una manera de tratar con sus hijos haciéndoles preguntas. Y pone estas preguntas de tal manera que nuestros mismos pensamientos son descubiertos.
Por ejemplo:
Cuando Elías estaba escondido en la cueva, el Señor preguntó: “Elías, que estás haciendo aquí?”
Cuando Pedro comenzó a caminar sobre las aguas hacia Cristo y dudó haciendo que se hundiera en las olas, Jesús preguntó: “¿Por qué no creíste?”
¡El Testimonio del Espíritu!
“Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es verdad.” (1 Juan 5:6).
Hace varios años atrás me invitaron a una reunión de avivamiento en una iglesia en los suburbios en las afueras de la ciudad de Nueva York. La gente estaba muy entusiasmada acerca de una “cruzada exitosa” llevada a cabo por dos jóvenes evangelistas. Finalmente, fui a uno de sus servicios y me sentaron al frente con el equipo de ministerio. ¡Lo que menos me sospechaba era que estaba a punto a soportar una experiencia terrible!
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